Esta tendría que ser la entrada oficial de este blog.
¿Por qué el nombre? Realmente estaba buscando algo que dijera que esto es un ensayo de escritura, algo así como un composition book o una especie de prueba virtual para seguir despuntando el vicio.Todos los nombres que se me ocurrían estaban ocupados y lamenté mi falta de inventiva que, claramente atribuí a mi llegada reciente a la edad de 30 años, como vengo haciendo hace algunos meses.Salió este título para justificar la falta de estilo con la que voy a arrancar el blog. Siempre justificando.
Esto será una forma de recuperar la relación perdida con la escritura, relación que me definió de alguna forma, me trajo problemas, me alejó del resto del mundo casi toda mi niñez y también salvó mi soledad un par de veces.
Ayer estaba hablando con una amiga (virtualmente, claro) acerca de lo que estábamos leyendo. Ella me decía que estaba por empezar a leer El lobo estepario de Herman Hesse, automáticamente vino a mi memoria la edición que teníamos en casa, tapas grises, de algún círculo de lectores y una imagen clarísima: mi habitación, el libro, la ventana al jardín, mis anteojos y yo. Surfeando en este recuerdo recordé algun pasaje y eso me llevó a otros libros, otras situaciones, y siempre mi habitación. Me rescaté en un tiro de que no me hice más espacios propios, una habitación, aunque sea para compartir con otrxs. Los diarios que dejé de escribir duermen en el cajón de mi mesa de luz, los blogs de poesía dejaron de recibir comentarios ni entradas, facebook es un caldo de cultivo de pseudodebates y siempre me llevan a tratar de explicar cosas que no debería explicar a gente que no debería tener entre mis contactos, o ya sirve para difundir otras esferas de mi vida a veces incompatibles entre sí. Siempre el problema de las otras, nunca solucionable (dudo que exista esa palabra, pero no me importa). Entonces llegó a mí la idea de volver al blog como diario, de vomitar un poco palabra tras palabra desde el ¿inconsciente? y de forma bruta, claro. A ver si de a poco le damos forma, las otras y yo.
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